La Protección por Falla a Tierra (GFCI: por las siglas en inglés Ground Fault Circuit Interrupter) es una característica que debe ser contemplada en todas las instalaciones eléctricas residenciales, en cumplimiento de las normas locales e internacionales vigentes. En el mercado se han presentado diferentes dispositivos que cumplen con las normas (NEC, NTC-2050 o RETIE), y que protegen de manera adecuada las personas ante una falla de este tipo.

Para entender la importancia de la Protección por Falla a Tierra, vale la pena mencionar que los efectos del paso de la corriente eléctrica por el cuerpo humano van desde un simple cosquilleo hasta quemaduras graves y fibrilación que provocan la muerte.

Los efectos de la corriente eléctrica en el cuerpo humano se determinan mediante la intensidad de la corriente medida en miliamperios (mA). Por ejemplo, entre 0 y 10 miliamperios una persona puede sentir cosquilleos, calambres y contracciones musculares (efecto conocido como tetanización). Si la intensidad supera los 10 mA la tetanización de los músculos de las extremidades causa inmovilización, pero además podría manifestarse el aumento de la tensión arterial y algunas irregularidades cardiacas. El umbral considerado de alto peligro para las personas se ubica entre los 25 y 30 mA en donde se llega a sufrir una fibrilación ventricular.

La protección ante una falla a tierra se hace utilizando dispositivos como interruptores (denominados comúnmente interruptores diferenciales) o por medio de tomacorrientes GFCI.

En el caso de los interruptores estos dispositivos se ubican directamente en el tablero eléctrico, que en la mayoría de los casos está ubicado en puntos alejados de las zonas en donde es requerida la protección.

La ubicación remota de los interruptores supone varios inconvenientes. Uno de ellos es que los usuarios no pueden ver la indicación de falla en el sitio; por lo tanto, los dispositivos pueden perder el suministro de energía, sin que el usuario detecte que hay un problema. Por otra parte, el funcionamiento de los interruptores es poco familiar para la mayoría de los habitantes del hogar, y puede ser confuso para ellos entender cuál fue exactamente el motivo de la falla.

Por otra parte, los tomacorrientes GFCI, al ser instalados en directamente en la zona en donde serán conectados los dispositivos, son muy accesibles y el usuario puede identificar una falla con facilidad; además el tomacorriente es un elemento más familiar y su forma de operación es amigable para cualquier persona.

De acuerdo con un estudio realizado por Legrand en Estados Unidos, el 88% de los electricistas encuestados respondió que es más fácil detectar una falla utilizando un tomacorriente GFCI, que un interruptor diferencial.

Los tomacorrientes GFCI ofrecen una sensibilidad de disparo a 4 miliamperios; así que la eficiente combinación de corta distancia y alta sensibilidad de disparo brinda una excelente garantía de protección a la vida de las personas. Además, que su capacidad de proteger varios tomacorrientes normales en el mismo circuito es muy apreciada por los usuarios.

“La norma NEC NTC2050 establece que los lugares que puedan presentar humedad deben contar con una Protección por Falla a Tierra, en las unidades de vivienda aplicaría en cocinas y baños, y otras áreas expuestas a la humedad con presencia de aparatos eléctricos. El RETIE dice que una corriente de 25 miliamperios puede matar a una persona, por eso al tomacorriente GFCI le llamamos ‘salvavidas’, porque no llega al umbral de 25 mA para activarse”.

Legrand en Colombia, dentro de su amplio portafolio de dispositivos de protección eléctrica, cuenta con interruptores y tomacorrientes con Protección con Falla a Tierra. Sin embargo, la compañía está comprometida en brindar al mercado la opción más adecuada y aplicable en cada situación; por lo que en todas sus líneas de dispositivos eléctricos se ofrecen tomacorrientes GFCI de alta calidad, para garantizar la protección más segura, confiable y práctica posible.